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La dialéctica es el álgebra de la revolución

En realidad esta expresión procede de Lenin, que lo que dice de Herzen es que llegó a darse cuenta de que la dialéctica hegeliana es el álgebra de la revolución y además él, Lenin, actuaba con la convicción de que "la dialéctica es el álgebra de la revolución" y era su táctica revolucionaria.

«Él asimiló la dialéctica de Hegel. Se dio cuenta de que era "el álgebra de la revolución". Fue mucho más lejos que Hegel, siguiendo a Feuerbach al materialismo».
(Lenin, “En memoria de Herzen”, Sotsial-Demokrat No. 26, May 8 (April 25), 1912).

«Herzen supo discernir los elementos positivos de la dialéctica de Hegel, la que trató de modificar de acuerdo con las tareas revolucionarias y democráticas de la época. Consideraba la dialéctica como el “álgebra de la revolución”. La dialéctica, escribía Herzen, “destruye por completo el mundo cristiano, el mundo de las tradiciones caducas”».
(Lenin, “En memoria de Herzen”, en Obras escogidas, t. I, p. 812, Ed. esp., Moscú, 1948).

Es una bobada farisaica de salón publicar, como el pobre Felipe González Vicen, en El País el 21.071981 que Herzen nunca dijo: "la dialéctica es el álgebra de la revolución". Y es una simpleza, pretender actuar como experto en dialéctica hegeliana, copiando del buscador de Google eso publicado en El País [https://elpais.com/diario/1981/07/21/opinion/364514404_850215.html ]. Y un pellizco indoloro el de los que recurrieron a tal supuesto experto en dialéctica hegeliana.

González Vicen corrigió ahí desde arriba a Carlos Gurméndez porque, en El País del 7.07.1981, había puesto "en boca de Herzen la frase: «La dialéctica es el álgebra de la revolución»".

Y para ello, González Vicen afirma ahí: "lo que dice Herzen, el cordial y olvidado revolucionario, es lo siguiente: «La filosofía de Hegel es un álgebra de la revolución, ejerce un efecto verdaderamente liberador y no deja piedra sobre piedra del mundo cristiano, del viejo mundo de las tradiciones que se ha sobrevivido a sí mismo». (A. Herzen, Erinnerungen, hgn. v. O. Buek, Berlín, 1907, t. I, página 272)", [https://elpais.com/diario/1981/07/21/opinion/364514404_850215.html ].

Lenin, que actuaba con la convicción de que "la dialéctica es el álgebra de la revolución", proclamaba la eficacia de la táctica de "dos pasos adelante y uno atrás".
La eficacia se la ha dado, con su praxis
del mal menor como una estructura de pecado, la pseudoderecha siempre dispuesta a asumir como un bien el mal menor de cada etapa.
A "ellos" les basta con exigir que se den dos pasos hacia las aberraciones, y después aceptar que sólo se dé uno. De momento.

La dinámica del mal menor manejada con la táctica de dos pasos adelante y uno atrás, funciona según la dialéctica hegeliana, el álgebra de Lenin.

Porque en cada fase se da a elegir como posturas enfrentadas, el mal menor y el mal mayor.

La dialéctica es el álgebra de la revolución, lo dijera así exactamente Herzen o de otra manera, o no lo dijera, como le atribuye que sí que lo dijo el Diccionario soviético de filosofía en alguna de sus ediciones: "Los pensadores avanzados veían en la dialéctica de Hegel «el álgebra de la revolución» (Herzen)" (Diccionario soviético de filosofía. Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo 1965).

Lo es, ciertamente.

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Funciona así la dialéctica hegeliana en todo lo que está al margen de la verdad y del bien:

Tesis --- antítesis --- síntesis [tesis¹] --- antítesis¹ --- síntesis² [tesis²], etc. etc.

Cada planteamiento establecido o imperante suscita siempre lo negador, revolucionario, izquierdista, siniestro, que se le enfrenta como antítesis

La síntesis es la adopción por la derecha de los contenidos de la izquierda, la legitimación de lo ilegítimo, la bendición de lo siniestro, la respetabilidad de lo miserable, el conservadurismo de la revolución.

Esto la convierte en una nueva tesis, porque ocupa el lugar de la derecha, y siempre habrá algo negador, revolucionario, izquierdista, siniestro que se le enfrente como nueva antítesis. Y después otra síntesis... Y su negación por otra antítesis...

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Ejemplo, la legalización del aborto:

En 1983-1985

La tesis (la posición de la derecha) era defender frente al aborto la vida del concebido.

La antítesis (la posición de la izquierda) era la ley del aborto de F. González Márquez.

En 2000-2004, se produce la síntesis, la adopción por la derecha de los contenidos de la izquierda, la legitimación de lo ilegítimo, la bendición de lo siniestro, la respetabilidad de lo miserable, el conservadurismo de la revolución. Esto es ahora la tesis, una nueva tesis, porque ocupa el lugar de la derecha; y siempre habrá algo negador, revolucionario, izquierdista, siniestro, que se le enfrente como nueva antítesis. Y después otra síntesis... Y su negación por otra antítesis...

En la época de R. Zapatero

La tesis (la posición de la derecha después de Aznar) es el consenso en la ley abortista de 1983-1985.

La antítesis (la posición acaudillada por R. Zapatero) es la nueva ley que convierte el aborto en un derecho.

El proyecto de ley de Ruiz Gallardón jr., es también un proyecto abortista, pero que derogaba la ley de R. Zapatero, para volver a los planteamientos de la ley abortista de 1983-1985, aunque mucho más escorados hacia el aborto, fue, durante un paréntesis de dos años, el intento en apariencia de mantener en la derecha una relativa oposición al aborto maximalista, aunque apoyado en la arena del judicialismo y no en la roca de la ley de Dios natural y revelada.

La retirada del proyecto de ley de Ruiz Gallardón jr., es el avance hacia una nueva síntesis en la que, como siempre, los contenidos de la antítesis son asumidos por la derecha.

Ya se anunció un nuevo proyecto de normativa de Rajoy y Catalá que es la ley del aborto de Zp rectificada para que las menores que aborten lo hagan, pero con el consentimiento paterno.

Así se pasa del derecho a la vida al derecho al aborto, a matar niños en el vientre de su madre.

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Ejemplo 2 de la dialéctica como álgebra de la revolución, la transición de la dictadura franquista a la pseudodemocracia en España:

Muerto Franco en 1975 y borboneado Arias en 1976, los franquistas propugnan "la reforma" (TESIS). Frente a esto los antifranquistas propugnan "la ruptura" como ANTÍTESIS.

En 1982 se produce la SÍNTESIS: "La reforma es la ruptura", sentencia el jefe del PSOE cuando se ve dueño del poder que le entregan los franquistas.

El presidente del gobierno Adolfo Suárez, que procedía del Movimiento franquista, de los azules tecnocratizados, propugnaba la democratización mediante "la reforma", consistente en utilizar las propias leyes e instituciones franquistas para eliminarlas en la transición a la democracia liberal.
Por contra, la oposición antifranquista propugnaba "la ruptura", consistente en suprimir ya esas leyes e instituciones de Franco y sustituir a los personajes que estaban en el poder por un gobierno provisional, en el que ellos, los izquierdistas se autonombrarían gobierno, como cuando se proclamó la II República.

La "reforma" era un invento/falacia del franquista Torcuato Fernández-Miranda, según el cual se podían cambiar todas las leyes fundamentales franquistas sin más que someterlas a referéndum. Se basaba en que el artículo 10 de la Ley de Sucesión de 1947 ponía como requisito un referéndum para derogar o cambiar una ley fundamental.

Artículo décimo.—Son Leyes fundamentales de la nación: el Fuero de los Españoles, el Fuero del Trabajo, la Ley Constitutiva de las Cortes, la presente Ley de Sucesión, la del Referéndum Nacional y cualquiera otra que en lo sucesivo se promulgue confiriéndola, tal rango.
Para derogarlas o modificarlas será necesario, además del acuerdo de las Cortes, el referéndum de la nación.

Dándole la vuelta, se convertía en la falacia de que se podía cambiar o modificar cualquier ley fundamental mediante el legalismo de aplicar al pie de la letra el artículo 10 de la Ley de Sucesión de 1947 y hacerla aprobar por referéndum. Como si estuviese establecido que cualquier votación es vinculante, excepto esto, claro está. Y que una votación es omnipotente para cambiar incluso la naturaleza o declarar que la naturaleza es un constructo o que no existe. Es decir, lo mismo que la ideología de género o el dogma del relativismo: que todo es relativo excepto esto, que es absoluto. En el manual que explica los poderes del parlamento británico se dice que pueden hacer todo excepto cambiar un hombre en mujer. Esto ya se ha hecho en todos los parlamentos en virtud de este dogma de la ideología de género. Pues bien, se basaba en el mismo tipo de dogma relativista o de género o de democracia absoluta la "reforma" de los franquistas para ir "de la ley a la ley" y cambiar el régimen de la dictadura de Franco, por un régimen liberal -apto para un gobierno socialista inclusive- en virtud de las mismas leyes dictatoriales franquistas. No se había hecho una votación previa que aprobase que las votaciones siguientes serían vinculantes, ni previamente una votación vinculante que estableciese y aprobase vinculantemente que esa votación previa sería vinculante. Ni otra previa a la previa a la previa que estableciese que la previa fuese vinculante, etc. Porque es imposible. Son dogmas absolutos, autoafirmados y autofundados. Democracia absoluta, el más absoluto de los sistemas, sin excluir ninguno. Pseudodemocracia.
Porque para que haya democracia, los políticos no pueden ser ajenos a la ética o moral, ni tampoco los votantes. No es lícito votar cualquier cosa. no es lícito votar y llevar al poder a genocidas que se crean con derecho a matar a los judíos. No los convierte en demócratas ganar elecciones. Y el sistema se convierte en antidemocracia. Como el régimen que permite matar a los niños en el vientre de su madre. Aunque salga de un referéndum. No es democracia aunque salga de un referéndum. Aunque dijera un franquista que bastaba el referéndum para convertir en ley cualquier cosa, no es verdad. Para que sea ley, tiene que ser conforme a la moral. para que sea lícito votala, ha de ser conforme a la moral. Y no es legítimo el poder de un politico corrupto, o genocida exterminador de los judíos, aunque haya llegado al poder mediante unas elecciones; ni es lícito votar en referéndum que se establezca un régimen en el que se puedan llegar al poder genocidas de los judíos, o que no impidan que se pueda matar impunemente a los niños en el vientre de su madre. Aunque ese régimen lo impusieran los antifranquistas dominantes del momento y le llamasen democracia a su imposición. Aunque lo repitieran los antifranquistas y ocupasen ese poder tan absoluto con el que hasta diesen licencia para matar a los niños en el vientre de su madre. Ese régimen es pseudodemocracia; democracia absoluta, el más absoluto de los sistemas, sin excluir ninguno.

La ley para la Reforma Política de 1977 presentada como proyecto por Adolfo Suárez establece la convocatoria por sufragio universal de elecciones a Cortes Constituyentes, destinadas a cambiar las Leyes Fundamentales del régimen de Franco por la Constitución de un régimen de democracia liberal.
Es aprobada por las Cortes, que son las que proceden de la época y del régimen franquista,
las Cortes de los franquistas, el dieciocho de noviembre de mil novecientos setenta y seis, con 425 votos a favor, 59 votos en contra y 13 abstenciones; y es sometida a este referéndum convocado por Suárez.
Los partidos de la oposición antifranquista siguen propugnando la ruptura y piden ahora la abstención en el referéndum. Los políticos franquistas en el poder propugnan la reforma y para ello piden ahora el sí en el referéndum.
Celebrado el 15.12.1976
, la abstención es el 22'6%, frente a una participación del 77'4%, de la cual el 94% vota afirmativamente a la ratificación de esa ley.

Pero además de esa ratificación, este resultado significa que la oposición antifranquista, que hablaba siempre en nombre del pueblo, tenía poco apoyo de la población, porque esa oposición antifranquista, compuesta por los socialistas, los comunistas, los nacionalistas antiespañoles, etc., sólo había conseguido ese porcentaje de abstención del 22'4%, del que hay que descontar la abstención técnica (del 10 al 15% como mínimo).

Esto significa que el propio Adolfo Suárez, cabeza visible de los políticos franquistas, heredando todo lo que era el franquismo sociológico, contaba con apoyos amplísimos.

Adolfo Suárez es la cabeza visible de los políticos franquistas en el poder. Pero entre bastidores están los que quieren y creen manejarlo. Franquistas, mucho más importantes, en su percepción, como Torcuato Fernández-Miranda, inventor de la falacia de la "reforma", antiguo preceptor del rey Juan Carlos, y éste mismo, impulsor de ese invento/falacia.

Aparentemente no podía haber ruptura, porque la oposición antifranquista ha demostrado que no tiene fuerza para imponerla ni apoyo popular para conseguirla.

Pero habrá ruptura, porque el pueblo una vez más no cuenta, y los políticos franquistas iban a seguir imponiendo todo lo que quisiesen los antifranquistas para que les aceptasen como demócratas de toda la vida. Hasta que al final, los socialistas reciban el poder en 1982. Y su jefe, Felipe González, sentenciará después: "la reforma es la ruptura".

En el referéndum había ganado la reforma, pero esa reforma era la ruptura. Por obra y gracia de los franquistas.

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