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Centenario de Canals (1922-2009)

Canals rechazaba radicalmente el semijansenismo y el semicalvinismo y no sólo el semipelagianismo

Podemos aportar:

"Para recibir la gracia es necesario el consentimiento del sujeto que la recibe, ya que por medio de ella se realiza un cierto matrimonio espiritual entre Dios y el alma".
(Santo Tomás, Suma Teológica, 1 q 95 a 1, 5).

Lo causa la gracia.

Presencia y fructificación en la Iglesia de una doctrina eminente por Francisco Canals Vidal. Cristiandad. Barcelona, nn. 835-836, enero-febrero de 2001

Canals dice esto de san José en diciembre de 1999

Los puestos a la derecha y a la izquierda de Jesús en su reino estaban reservados para la Virgen María y para san José

F. Canals: San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino

F. Canals: La Iglesia consumada en la escatología intrahistórica de San Buenaventura

Donoso Cortés en Francia

La cruzada actual

El Rosario, oración de Cruzada

Os quitaré el corazon de piedra…

Sobre la recomendación de la doctrina de santo Tomás

Sobre el carácter "científico" del conocimiento histórico (Notas introductorias sobre la necesidad de una Teología de la Historia), Francisco Canals,CRISTIANDAD, Barcelona, nº 119, marzo de 1949

Torras i Bages y el catalanismo
La acción de Torras i Bages, inculturación de la fe católica en Cataluña*

Cristianos para la liberación nacionalista de los pueblos

El final del Diario de guerra del Beato Pere Tarrés

Pere Tarrés y Claret, fejocista, médico y sacerdote, un buen modelo para nuestros días, por José Vives Suriá. Cristiandad. Barcelona, nn. 821-822, nov. diciembre de 1999, págs. 45-50

El beato Pere Tarrés 1905-1950

Pere Tarrés: la Iglesia al servicio de los enfermos pobres, por Gerardo Manresa Presas y Gerardo Manresa Formosa. Cristiandad. Barcelona, agosto-septiembre de 2004

La liberación de Barcelona el 26 de enero de 1939, datos y testimonios

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"Hay que anunciar con el lenguaje de la Escritura y de los grandes doctores de la Encarnación, y según la letra y el espíritu de los antiguos concilios, a Jesucristo, el Verbo de Dios encarnado, el Hijo de David, el Rey de Israel, el Hijo de Dios que no asumió naturaleza angélica, sino el linaje de Abraham".
Canals concretaba así su tareas: "Mis tareas «orlandianas»: el apostolado del Corazón de Jesús y de la esperanza de su reinado en la tierra y el estudio y difusión de la doctrina filosófico-teológica de santo Tomás de Aquino" en "nuestros tiempos, propicios para un trabajo arduo, difícil y fecundísimo".
El obispo Marcelo González, un gran hombre de Iglesia. FRANCISCO CANALS VIDAL. CRISTIANDAD. Barcelona, agosto-septiembre de 2004
Esto es válido como propuesta sinodal que podemos y debemos firmar todos y que esperamos que la asuma la Iglesia toda. Dios lo haga.

La máxima urgencia para la teología de nuestro tiempo radica, nos parece, en la tarea de fundamentar una interpretación teológica del sentido de la historia. Debemos convencernos en primer lugar que la fuerza desintegradora de los errores sociales de la modernidad anticristiana consiste en aquel su carácter de reducción secularizada, gnóstico-ebionita, de la esperanza mesiánica enunciada por los dos Testamentos.

Ante una humanidad universalmente impulsada por el anhelo de conseguir en la inmanencia y en la historia la plena racionalidad de lo real y el sentido absoluto de la vida, se anunciaría estéril y fragmentariamente el mensaje del Corazón de Cristo, síntesis del evangelio del Reino, si se olvidase su constitutiva inserción en el dinamismo de anhelo y esperanza hacia el reinado del amor de Cristo sobre la universal sociedad humana.

El sensus fidei del pueblo cristiano, sintonizado con la liturgia, la enseñanza del Magisterio, y la doctrina de los grandes apóstoles del Corazón de Cristo, en la línea que se expresó característicamente en la tarea no superada del padre Enrique Ramière, ofrecen las más preciosas posibilidades de anuncio al mundo de hoy del evangelio del Reino de Cristo.

Esta perspectiva exige el más decidido retorno a las fuentes. Hay que anunciar con el lenguaje de la Escritura y de los grandes doctores de la Encarnación, y según la letra y el espíritu de los antiguos concilios, a Jesucristo, el Verbo de Dios encarnado, el Hijo de David, el Rey de Israel, el Hijo de Dios que no asumió naturaleza angélica, sino el linaje de Abraham.

El Corazón que nos patentiza a Dios que es Amor, y cuyo clamor divino y humano, espiritual y sensible, expresa en universalidad concreta el argumento de la historia entera de la humanidad, es el del Hijo del Hombre, en quien Dios Padre ha querido consumar lo prometido a los Patriarcas y Profetas del pueblo que eligió para que en él fuesen bendecidas todas las naciones.

Los que hemos sido admitidos por la gracia de Cristo a la filiación de Abraham y a la dignidad israelítica somos llamados a no ignorar el misterio de la «salvación por los judíos». Es decir, precisamente por la promesa con la que Dios con gratuita misericordia, con independencia de toda obra y mérito humano, con anterioridad a toda justicia por la ley, y con soberana liberalidad frente a la grandeza y sabiduría de los hombres quiso formarse un pueblo según sus designios.

El Israel de Dios de la nueva alianza es también el pueblo de los pobres de Dios, para los que es bueno Yahwe. La satánica deformación ebionita que nutre la más tremenda tentación contemporánea, no podrá, con toda la fuerza de su engaño, sustituir el anhelo de los que confían en el Dios de Israel. De los que «compadecen» el gemido de Aquel cuya tragedia que traspasa los siglos, y por la que es contemporánea de todas las generaciones y protagonista de la historia universal, contiene en sí todos los dolores de la humillación y del sufrimiento, de la opresión y de la injusticia.

El apostolado del Corazón de Cristo Rey, simplemente ejercido en su verdad, no deformado ni minimizado por nuestra incomprensión de los designios del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, podría tener en sí el signo de «preparación de los caminos del Señor», rectificación de las sendas, por las que se colme todo valle y todo monte y collado se abaje. Porque, ejercido en aquella verdad y autenticidad, tendría más que nunca el sello y el signo del advenimiento del Reino de Dios: «la evangelización de los pobres».

Francisco Canals Vidal El culto al Corazón de Cristo ante la problemática de hoy, CRISTIANDAD, enero 1970, en Cristiandad de Barcelona

Dice Canals, refiriéndose al Concilio Vaticano II:
"La gran asamblea ecuménica contiene en el capítulo mariológico de su Constitución Dogmática sobre la Iglesia, el texto conciliar más importante después de Efeso sobre María, la Virgen Madre de Dios".
(F.C.V.: Bajo la protección de María y José. Un concilio en la era mariana, Cristiandad, Barcelona, abril-junio 1988, pág. 58).

"Por la muerte redentora de Jesucristo ha llegado su Resurrección, que es el principio de nuestra salvación en la reinstauración de todas las cosas en el orden divino".
Actualidad de la reparación Francisco Canals Vidal (1922 † 2009) • Revista Cristiandad de Barcelona, núm. 728, enero de 1992, págs. 9 - 14
Conferencia pronunciada por Canals el 31 de mayo de 1991 en el Monasterio de las Salesas de Barcelona.

Canals decía comentando este versículo:

«Has guardado mi Palabra y no has renegado de mi nombre» (Ap 3,8).

Esta expresión "has guardado mi palabra", significa que las autoridades eclesiásticas de la época de Filadelfia no han desechado la palabra de Dios, no la "han tirado por la ventana", decía Canals textualmente. Ciertamente en el propio versículo, la Escritura explica esta expresión, "has guardado mi Palabra", diciendo que equivale a "no has renegado de mi nombre". Y lo dice como un elogio. Y se está refiriendo a los fieles de la época con sus autoridades eclesiásticas al frente. Sólo no renegar ellos ya es elogiable. Realmente eso no es poco con la que está cayendo.

Santo Tomás de Aquino (1225 – 1274)

Canals decía que "la dialéctica es el álgebra de la revolución". Y también lo dejó escrito, por ejemplo en Diálogo y dialéctica. y en la introducción del informe "Grupos proféticos" que insertó al final de Dialéctica y esperanza. La dialéctica hegeliana era uno de sus temas clave y lo desarrollaba y aplicaba continuamente en su enseñanza oral y escrita.

Para comprender el mundo moderno nos conviene atender a la intención profunda del pensamiento hegeliano, del sentido de su «Dialéctica» y de su Filosofía del Absoluto. Reflexión teológica sobre la situación contemporánea
(FRANCISCO CANALS VIDAL Cristiandad. Barcelona. Jul-Ago 1999, nn. 817-818)

Canals explica el origen y la base intuicionista de la dialéctica de Hegel en Sobre la Esencia del Conocimiento, 1987, que es la triunfal culminación de la tarea iniciada por Canals cuarenta años antes.

La tentación de las antítesis maniqueas
FRANCISCO CANALS VIDAL. CRISTIANDAD. Barcelona, agosto-septiembre de 1971, págs. 201-204...

.La dialéctica de la revisión del Concordato
Artículo editorial por F. C. V. [Francisco Canals Vidal]. Cristiandad. Barcelona. Febrero de 1971. Nº. 480, portada (pág. 33)...

Diálogo y dialéctica
F. C. V. CRISTIANDAD. Barcelona. Febrero, 1969. Nº. 456, pág. 35.

Dialéctica y esperanza
FRANCISCO CANALS VIDAL. CRISTIANDAD. Barcelona. Febrero, 1969. Nº. 456, pág. 37.

ANALOGÍA y DIALÉCTICA
FRANCISCO CANALS VIDAL. CONVIVIUM,1967.

Algunas notas sobre Analogía y Dialéctica
FRANCISCO CANALS VIDAL. 1980
Donde concluye, como Heidegger, que la dialéctica hegeliana, basada en la pretendida antítesis de la nada al ser, que el intuicionismo de Hegel deja totalmente vacío, no es más que «uno de los más aparatosos juegos de palabras que se hayan dado en la historia del pensamiento humano».

GRUPOS PROFÉTICOS Informe publicado en ECCLESIA de 1969.01.11 y reproducido en CRISTIANDAD. Barcelona. Febrero, 1969. Nº. 456, pág. 40
"No puede decirse que las desviaciones que se observan dentro de la Iglesia tengan exclusivamente su origen en Hegel pero sí que reciben de él, casi siempre, su método, su "álgebra". El contenido, como ha señalado recientemente Paulo VI, hay que buscarlo en el protestantismo modernista. Así nace este mesianismo nuevo... que conduce irremisiblemente al marxismo" [F. CANALS].

El reino mesiánico, FRANCISCO CANALS VIDAL, CRISTIANDAD, diciembre 1969
"Hegel llegó a considerar la dialéctica como el método absoluto a partir de una reflexión sobre la historia de la filosofía griega. La historia de los errores religiosos muestra también movimientos de oposición y de superación sintética de contrarios, cuya correcta interpretación no podría conducir a un determinismo racionalista ni al reconocimiento del carácter absoluto del devenir dialéctico; antes al contrario, pondría de manifiesto la inestabilidad, e inconsistencia del error.
En cuanto mal en el orden intelectual, todo error proviene de un cerrarse soberbio del hombre sobre sí mismo. Siempre se "recortará" así la realidad; y la parcialidad de las afirmaciones impulsará el movimiento de contradicción y de superación de los opuestos. Pero la síntesis de los momentos opuestos no podrá alcanzar la integridad y coherencia de la verdad y de la unidad ontológicas.
Desde los primeros siglos hallamos un enfrentamiento antitético en los errores y herejías que deforman la vida cristiana: la antítesis entre el error judío, el ebionismo negador de la divinidad de Cristo, y la gnosis antinomista, hostil al orden creado, despreciadora de lo humano en odio al Creador.
El reflexionar sobre esta dialéctica del error, escisión satánica del misterio, que contrapone aspectos parciales para dar fueza y apariencia de verdad cristiana a la herejía, puede ayudamos hoy a comprender nuestra situación".

"Entender la bendición divina como enriquecedora del pobre: es la revancha de los elegidos, que toman los despojos de sus opresores y se sitúan por encima de ellos, para ser ahora los elegidos los tiranos y tener los gentiles a su servicio. Esto es propiamente el milenarismo.
Los Padres que se enfrentan a él aducen textos en que se interpretan las bienaventuranzas
como si prometiesen a los santos resucitados en el reino milenario el ciento por uno en riquezas y placeres en premio de la renuncia y de la pobreza. Y esto, que no ocurrirá en la resurrección, lo hemos visto realizado en la fundación del capitalismo occidental".

El reino mesiánico FRANCISCO CANALS VIDAL.CRISTIANDAD. Barcelona, diciembre 1969

Monismo y pluralismo en la vida social
FRANCISCO CANALS VIDAL. CRISTIANDAD. Barcelona, nº 444, febrero de 1968

Continuará, Dios mediante

Canals es uno de los firmantes de este manifiesto recomendando votar "no" en el referéndum de la Constitución de 1978

"Dios ha querido que se hiciese sentir a la humanidad de hoy hasta qué punto merece misericordia precisamente por la inconsciencia de su miseria, que es en el fondo lo máximamente miserable."
(
Aspectos pedagógicos de una renovada devoción al Corazón de Cristo, conferencia pronunciada en la semana de Teología y Pastoral de Valladolid de 1975; publicada en http://www.corazondejesus.es/)

"Lo que llamamos hoy Occidente no es sino la Cristiandad occidental secularizada y descristianizada"
(
Aspectos pedagógicos de una renovada devoción al Corazón de Cristo, conferencia pronunciada en la semana de Teología y Pastoral de Valladolid de 1975)

Occidente comenzó a vivir esta negación [de la necesidad de que el hombre sea redimido por Dios] desde el humanismo renacentista, y más expresamente en las fases sucesivas de la Ilustración, la revolución francesa, el socialismo y el comunismo. (Aspectos pedagógicos de una renovada devoción al Corazón de Cristo)

"Por la muerte redentora de Jesucristo ha llegado su Resurrección, que es el principio de nuestra salvación en la reinstauración de todas las cosas en el orden divino".
Actualidad de la reparación Francisco Canals Vidal (1922 † 2009) • Revista Cristiandad de Barcelona, núm. 728, enero de 1992, págs. 9 - 14
Conferencia pronunciada por Canals el 31 de mayo de 1991 en el Monasterio de las Salesas de Barcelona.

Canals decía:

El Señor pide que tengamos misericordia de Él, porque su corazón de hombre angustiado la necesita. Dios pide que tengamos compasión de Él. Esto está en el Evangelio, está en los profetas del Antiguo Testamento y está en santa Margarita María.
En nuestro tiempo se cavila pretendiendo hacer teología prescindiendo de lo que la Iglesia ha dicho, de lo que ha dicho santa Margarita María y de lo que está en la Escritura.
Los que dudan de la necesidad de la expiación de reparación es porque no tienen sentido del pecado; y sin sentido del pecado, tampoco podemos pedir la misericordia de Dios, ni entenderemos nunca desde la fe el porqué de la Encarnación redentora y de la cruz.
Y nos quedaríamos fuera de la reinstauración de todas las cosas en el orden divino.

Canals lo dijo así:

"Para invitamos a corresponder al Amor redentor de Dios, Dios pide que tengamos compasión de Él. Y esto es lo que está en santa Margarita María, también está en el Evangelio, también está en los profetas. «No habéis podido velar una hora conmigo», dice el Señor a los más íntimos, que se durmieron en Getsemaní. Pío XI habla de que la humanidad de hoy está dormida, está adormecida. El Señor pide que tengamos misericordia de Él, nos pide la limosna de una correspondencia porque su corazón de hombre angustiado la necesita. En nuestro tiempo dije que se cavila pretendiendo hacer teología, se cavila y se prescinde de lo que la Iglesia ha dicho y de lo que ha dicho santa Margarita María y de lo que está en la Escritura. Algunos han puesto en duda el sentido mismo de la expiación. No dudemos, Pío XI lo dice bien claro. Los que dudan de la necesidad de la reparación, en sentido de expiación, precisamente es porque no tienen el sentido del pecado; ahora, si no tenemos el sentido del pecado, tampoco podemos pedir nunca humildemente como publicanos la misericordia de Dios y tampoco entenderemos nunca desde la fe el porqué de la Encarnación redentora y de la cruz".
(Francisco Canals Vidal (1922 † 2009) •
Actualidad de la reparación • Conferencia pronunciada por Canals el 31 de mayo de 1991 en el Monasterio de las Salesas de Barcelona • Publicada en la Revista Cristiandad de Barcelona, núm. 728, enero de 1992, págs. 9 - 14).

LEER MÁS

Santa Margarita María ha sido la santa profeta del mensaje que se ha concretado en la espiritualidad y en la liturgia de la que conocemos hoy como devoción y culto al Corazón de Jesús.
Santa Teresita del Niño Jesús es también la profeta de la confianza filial en Dios, del abandono en los brazos paternales de Dios y de la entrega al Amor Misericordioso.
Actualidad de la reparación Francisco Canals Vidal (1922 † 2009) • Revista Cristiandad de Barcelona, núm. 728, enero de 1992, págs. 9 - 14

Sería engañoso entender esta actualidad y adecuación del ideal del Reino de Cristo para nuestro tiempo, cual si pudiéramos esperar que se le acepte con fácil popularidad; o que sintonice cómodamente con la sensibilidad masificada por la propaganda, vertida hedonísticamente hacia lo inmediato, o torturada por la soberbia y endurecida rebeldía de los justicialismos y pacifismos «mundanos».

Este malentendido llevaría a confundir con la eficacia y fructificación del apostolado cristiano y de la consecratio mundi los éxitos equívocos que se apoyan en tácticas de adulación, instrumento de influencias de grupo o de secta, que ponen a su servicio las energías cristianas, a las que deforman por la renuncia al escándalo de la Cruz. En este tipo de éxito, con el que triunfan hoy las nuevas gnosis pseudocristianas y las teologías «modernistas», el apóstol y el dirigente cristiano sucumben en el fondo a aquellas tentaciones que planteó Satanás en el desierto al ofrecer a Jesús el dominio sobre todos los reinos del mundo.

No afirmamos con seductor naturalismo que la espiritualidad y doctrina del Reino de Cristo por su Corazón se armonice con el sentir de los amadores del mundo de nuestro humanismo secular. Tenemos que reconocer, por el contrario, la estridencia y la tragedia inevitable del choque y de la hostilidad. Pero debemos arraigarnos en la convicción de la oportunidad y armonía del evangelio del Amor misericordioso, que llama al acatamiento de la soberanía de Dios, respecto de las necesidades y aspiraciones de la humanidad frustrada en su desarrollo y progreso, y fracasada en sus esperanzas terrenas, en la medida en que se cierra y vuelve de espaldas a lo único que podría traerle la paz.
(Francisco Canals Vidal,
El culto al Corazón de Cristo ante la problemática de hoy, CRISTIANDAD, Año XXVII, Núm. 467, enero de 1970 ).

El equívoco de la democracia aclarado por Canals

El Evangelio del Reino, que anuncia la final sumisión de todas las cosas a Dios Padre, no cancela la religión: el deber de justicia, fundado en la dependencia del hombre como criatura respecto de su Creador y Señor.

Pero la religión no es virtud teologal; no tiene a Dios como objeto sino sólo como término de la relación debida por parte del hombre. Obediencia a la ley, culto a la majestad divina, son relaciones de respeto que miran a Dios en su excelencia infinita y en su dominio omnipotente. Por esto la religión no deifica al hombre. El respeto y la justicia no superan la alteridad, y mantienen la distancia infinita entre Dios y su criatura.

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El nexo íntimo entre religión y caridad teologal, y la posible antinomia en que podamos caer al ser incapaces de pensarlas en síntesis, nos sugiere tentaciones de rebeldía frente a la «divinidad celosa», o de exigencia de que se abdique la soberanía y omnipotencia para que no repudiemos como insoportable la ofrenda del Amor.

El culto y la obediencia que integran la religión no consumarían, en cuanto orden debido de la criatura al Creador, de siervo al Señor, la plenitud a que nos destina la dispensación del don divino. Es en la fe y la esperanza teologales en que se ejercita el dinamismo intelectual y voluntario del corazón al que ha sido enviado el Espíritu de Dios hacia Dios mismo al que abraza desde ahora ya la caridad, amor de correspondencia al Amor que nos invita a la vida eterna, contemplación cara a cara de Dios que es Amor.

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La religión es exigida también por razón de correspondencia al amor. El pecado y la desobediencia a la ley son repudio y cerrazón hacia quien nos ama.

«Si me amáis guardad mis mandamientos», y la caridad es debida a quien nos amó primero y nos dio a su Hijo, propiciación por nuestros pecados. El desamor es la máxima injusticia. El amor a Dios, y a nuestros hermanos desde el amor de Dios, que nos amó primero y nos exige que les amemos como Él nos ha amado, es el primer precepto de la ley.

La caridad exige la religión. Y la religión exige la caridad. A esta subjetiva e íntima vinculación de las dimensiones de justicia y amor en nuestra vida personal, corresponde la eterna y trascendente unidad del amor y la misericordia y el señorío y la justicia. El objeto del culto es lo excelente y poderoso, pero Dios es, por decirlo así, máximamente adorable y digno de ser obedecido, porque es Amor.

Lo más honorable y excelente, lo más poderoso y respetable es el amor. En el culto al Corazón de Cristo, en el que habita corporalmente la plenitud de Dios, se alaba a Dios porque es bueno y su misericordia es eterna. Y se nos llama a reparación por el pecado, al invitarnos a corresponder a su amor, a reparar la injusticia del desamor hacia quien es justo y misericordioso.

Consagración y reparación, el doble elemento del culto al Corazón de Cristo conforme a la enseñanza del magisterio de la Iglesia, sintetizan amor y religión en unidad inseparable. La entrega al Amor es acatamiento a la soberanía de Dios; la reparación a la justicia es voluntad de «consolar» el Amor no correspondido.

(Francisco Canals Vidal, El culto al Corazón de Cristo ante la problemática de hoy, CRISTIANDAD, Año XXVII, Núm. 467, enero de 1970 ).

Canals propugna que se declare doctor de la Iglesia a san Ignacio de Loyola en una entrevista en Zenit en 1998

La futura unidad religiosa de toda la humanidad

Canals dijo que el Concilio Vaticano II anunció la unidad religiosa de toda la humanidad

«Según el Apóstol, los judíos son todavía hoy muy amados de Dios por causa de sus padres… la Iglesia espera, con los Profetas y con el mismo Apóstol, el día sólo por Dios conocido en que todos los pueblos invocarán el nombre del Señor con una sola voz y le servirán con un solo hombro (Soph. 3, 9)» (Concilio Vaticano II. Nostra aetate, 4).

"Tratando de la religión judía, y afirmando la futura conversión de Israel, el texto anuncia la futura unidad religiosa de toda la humanidad".

La teología de la historia del Padre Orlandis, S. I. y el problema del milenarismo............... CRISTIANDAD, Barcelona. Año LV - Núms. 801-802 Marzo-Abril 1998. Págs. 23-28

«Me siento con libertad y casi con el sentimiento del deber de propugnar una profunda reforma de la enseñanza del pensamiento filosófico en las escuelas católicas, para dar a la filosofía cristiana, a la vez, solidez filosófica y adecuación armónica con el contenido inteligible de los dogmas revelados» (Francisco Canals Vidal, 2007).

Para comprender el mundo moderno nos conviene atender a la intención profunda del pensamiento hegeliano, del sentido de su «Dialéctica» y de su Filosofía del Absoluto.

«Concupiscencia» es el deseo de algo para sí mismo. Tampoco este deseo es, en cuanto tal, malo, sino sólo en cuanto es privado del orden a amarse no sólo a sí mismo sino a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo. El propio Santo Tomás refiere la esperanza teologal al «amor de concupiscencia», es decir, el deseo que tenemos de poseer a Dios como objeto de nuestra propia felicidad.

«No se hizo el hombre semejante al diablo por tener carne, de la que el diablo carece, sino por vivir según sí mismo, esto es según el hombre... Cuando el hombre vive según él mismo, es decir, según el hombre, indudablemente vive según la mentira. No porque el hombre sea mentira, puesto que es Dios su autor y su creador, y Dios no es autor y creador de la mentira, sino porque el hombre no fue creado para vivir según sí mismo, sino según su Creador (XIV, cap. 3, 1; cap. IV, 1...2).

Que el atractivo de los bienes terrenos sea para nosotros ocasión de instalamos en el «mundo», que San Agustín definía como constituido por «los amadores del mundo», no justifica el que nosotros definiésemos como males a aquellos bienes que el hombre naturalmente apetece.

En esta perspectiva se sitúa admirablemente San Agustín, que como vimos, define «la Ciudad Terrena» como la que se edifica sobre el amor de sí mismo que llega hasta el desprecio hacia Dios, al hablar de «los bienes de la ciudad terrena»:

«No hemos de pensar que no sean bienes aquellos que anhela la Ciudad terrena, la Ciudad terrena que anhela la paz, antes bien hay que reconocer que en el orden de las cosas humanas es la misma Ciudad terrena el bien más excelente» (XV, cap. 4.°).

el «mundo moderno»; este mundo proyectado por el humanismo antropocéntrico que surge en el Renacimiento, y que es sucesiva y «progresivamente» realizado por el imperialismo mercantil, la Ilustración, la Revolución industrial, el despotismo ilustrado y la Revolución francesa; y por las revoluciones nacionales, que pusieron lo divino y absoluto en el «espíritu del pueblo»; y las revoluciones socialistas, nacionalistas o internacionalistas.

En la Encíclica Quanta cura y en los documentos de los que se tomaron las 80 proposiciones del célebre Syllabus se contiene a la vez un tesoro doctrinal luminoso y definitivamente esclarecedor, y un «discernimiento de espíritus» verdaderamente clarividente y dotado de la oportunidad de la heroica prudencia de los santos.

en aquella encíclica de 1864 y en las 80 proposiciones que la acompañaban, el Magisterio de la Iglesia juzgó la revolución anticristiana, ejercicio consciente y consumado del antropocentrismo egolátrico y antiteístieo, tal vez con la más precisa e intencionada documentación acerca de sus fuentes filosóficas y de los elementos culturales y sociológicos de las diversas dimensiones de la contemporánea apostasía contra la soberanía de Cristo en el mundo. En dos ocasiones, y hablando a dos sucesivos Nuncios de su Santidad en España, afirmé respetuosamente mi convicción de que aquellos documentos expresan probablemente de la forma más rigurosa y exacta la mentalidad filosófica que ha servido como ariete destructor de la concepción teística y sobrenaturalista del universo v de la historia, y de impulso para todas las acciones dirigidas a corromper el orden cristiano en lo polítíco, lo internacional, lo económico-socíal, en todos los ámbitos de la cultura y de la vida. Puede ponerse como ejemplo de esto la proposición primera del Syllabus:

«No existe ser divino alguno, supremo, sapientísimo y providente, distinto de la universalidad de las cosas, y Dios es lo mismo que la naturaleza, y por lo mismo, sujeto a cambios y en realidad, Dios se está realizando en el hombre y en el universo, y todo es Dios y tiene la misma sustancia de Dios; una sola y misma cosa Dios y el mundo, el espíritu y la materia, la necesidad y la libertad, lo verdadero y lo falso, el bien y el mal, lo justo y lo injusto» (DS 2901).

En esta proposición, que sintetiza bien la filosofia vigente entre los que inspiraban el liberalismo político contemporáneo, confluyen en práctica y efectiva identidad el monismo estático del «Tratado teológico-político» y de la «Ética demostrada con método geométrico» de Spinoza, y el monismo dialéctico del idealismo absoluto de Hegel, que atraviesa todas sus obras, y ha sido el decisivo inspirador del estado moderno en todas sus fases: liberal, marxista y fascista.

Desde los comienzos de la corriente católico-liberal en el contexto del «movimiento católico», se ha dado reiteradamente la paradoja de que, invocando como principio que «el catolicismo no se puede identificar con un partido político», se ha llegado a la conclusión de la práctica obligatoriedad de la actitud liberal y demócrata-cristiana.

Reflexión teológica sobre la situación contemporánea
(FRANCISCO CANALS VIDAL Cristiandad. Barcelona. Jul-Ago 1999, nn. 817-818)

Algunas tesis características de la síntesis filosófica de Santo Tomás [81 tesis tomistas propuestas por Canals en 2003 en RIIAL, incluyendo las 24 de 1914 y las 27 de 2001]

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"Toda la razón de ser de la revista Cristiandad es la afirmación del Reinado de Cristo en el mundo, tal como se formuló sobre todo en los documentos de León XIII y de Pío XI sobre la consagración del linaje humano al Sagrado Corazón y la institución de la festividad de Cristo Rey" (Francisco Canals Vidal, 1999).

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La máxima urgencia para la teología de nuestro tiempo radica, nos parece, en la tarea de fundamentar una interpretación teológica del sentido de la historia. Debemos convencernos en primer lugar que la fuerza desintegradora de los errores sociales de la modernidad anticristiana consiste en aquel su carácter de reducción secularizada, gnóstico-ebionita, de la esperanza mesiánica enunciada por los dos Testamentos.
(F. Canals, El culto al Corazón de Cristo ante la problemática de hoy, CRISTIANDAD, enero 1970)

«Uno de los acontecimientos revelados como futuros en la Sagrada Escritura es la aparición en su tiempo del hombre llamado del pecado, del Anticristo, supremo perseguidor de la Iglesia. En los tiempos de fe más viva preocupaba hondamente este hecho profetizado; ahora casi ha desaparecido del cuadro de las preocupaciones humanas».
(R. Orlandis, SJ:
Advertencia previa, 1 de mayo de 1945)

"Después de muchos años de estudio personal del tema -en el que fui estimulado y aconsejado después de la muerte del Padre Orlandis, por el Padre Francisco de Paula Solá, que participaba, con el Padre Francisco Segarra S.I., de las convicciones del Padre Rovira- no puedo menos de decir francamente que me parece que, por la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica en 11 de octubre de 1992, se ha entrado en aquella etapa de renovación de la escatología de la que hablaba en 1976 el entonces Cardenal Arzobispo de Cracovia Karol Wojtyla ante Pablo VI.
La escatología de «la culminación del Reino en la tierra» y del «cumplimiento de las esperanzas de Israel en el Segundo Advenimiento» (Cat., 671 y 674) parece mejor explicada por las interpretaciones del Padre Rovira y del Padre Orlandis: a la conversión del pueblo judío se une como algo inseparable
la unidad de todos los hombres, que con una sola voz y hombro con hombro adorarán al Dios de Israel (Con. Vaticano II. Nostra aetate, 4)".
Fco. Canals,
Mis recuerdos del padre Orlandis. Acerca de su milenarismo, CRISTIANDAD, mayo-junio de 1999

La salvación viene de los judíos
(Francisco Canals Vidal, CRISTIANDAD, diciembre 1965)
La vocación de Israel, del «Israel de la carne», y el entronque de la vocación cristiana con la providencia misericordiosa sobre el pueblo de los hijos de Jacob, constituye el tema central de la Teología de la Historia. El Vaticano II señala también en esto una dirección de retorno a las fuentes.

"La conversión de Israel «que la Iglesia espera con los profetas y el Apóstol» (Conc. Vaticano II, Nostra aetate,4) no se dará sino después del derribo del imperio del Anticristo. Porque el pueblo de Israel como pueblo recibirá aquel imperio anticristiano y antiteístico como si en él se realizasen sus esperanzas mesiánicas, las que no habían querido reconocer en Cristo. Tal era la interpretación tradicional de las palabras de Jesús en el Evangelio de San Juan: «Yo he venido en nombre de mi Padre y no me habéis recibido. Otro vendrá en su propio nombre y a éste le recibiréis» (Jn 5, 43).
Fco. Canals,
Mis recuerdos del padre Orlandis. Acerca de su milenarismo, CRISTIANDAD, mayo-junio de 1999.

"Supuesto que la ruina del imperio del Anticristo no se obrará sino por la «epifanía del Advenimiento del Señor» (II Tes 2, 8) y supuesto también que no se darán tres advenimientos, este advenimiento segundo por el que cesa el imperio del Anticristo en el mundo es aquel por el que Jesucristo viene de nuevo con gloria para juzgar, es decir para reinar en el mundo.
Fco. Canals,
Mis recuerdos del padre Orlandis. Acerca de su milenarismo, CRISTIANDAD, mayo-junio de 1999

"El Padre Orlandis entendía que el milenarismo prohibido, incluso en su forma mitigada por el decreto del Santo Oficio de 21 de julio de 1944, hubiera podido ser condenado formalmente como herético. Porque el milenarismo propiamente dicho entendía la segunda venida y el Reino de Cristo en la tierra en la perspectiva de la «visibilidad» del Rey, es decir, interpretando la segunda venida como una vuelta triunfante del Señor a estar visiblemente presente en el mundo: no en cuerpo glorioso, como consta por las Sagradas Escrituras que estuvo en los días desde la resurrección a la ascensión a los cielos, sino con una corporeidad visible empíricamente, del mismo tipo que la que quiso tener desde su nacimiento a su muerte en la cruz.
Con esta «visibilidad» del Rey estaba conexa en el pensamiento de los antiguos milenaristas -«herederos del error judío» según San Jerónimo, y «que rechazaban el vino celeste y no querían ser sino agua secular», según San Ireneo-,
una comprensión del Reino en el horizonte terreno y mundano que llevó a los dirigentes del pueblo judío al desconocimiento de la salvación que traía a este mundo el Hijo de Dios encarnado.
Fco. Canals,
Mis recuerdos del padre Orlandis. Acerca de su milenarismo, CRISTIANDAD, mayo-junio de 1999.

Testamento espiritual de Francisco Canals: «El padre Orlandis había advertido que en la comunión de Schola Cordis Iesu con el Apostolado de la Oración estaba la garantía de su continuidad, nuestro servicio a la Iglesia en el Apostolado de la Oración es el camino de una expansión fecunda»

Canals: «Deseo terminar estas reflexiones y confidencias evocando el significativo título de la obra de mayor profundidad y trascendencia doctrinal del Padre Enrique Ramière. Aunque el sistema contenido en Las esperanzas de la Iglesia no coincide en todos sus detalles con el del Padre Ramón Orlandis, cuyo pensamiento estaba más próximo del que expuso el escriturista jesuita Juan Rovira y Orlandis, en su obra inédita De Regno Christi in terris consummato, había una profunda coincidencia de actitud espiritual y de visión de la historia, regida por los designios salvíficos de la providencia divina. Las sistematizaciones de Orlandis y de Rovira podrían considerarse más próximas a la que hallamos en el gran doctor franciscano San Buenaventura, en la última de sus obras, las llamadas Collationes in Hexaemeron, serie de sermones predicados en París, ya en vísperas de su muerte, cuyo texto se conserva en una reportatio cuya autenticidad apoyan los críticos más solventes de la obra de San Buenaventura».
(Conferencia pronunciada en la clausura de la XXIX Reunión de amigos de la Ciudad Católica. Poblet, 14 de octubre de 1990).

«Desgraciadamente, han sido muy patentes los corruptores efectos de la inoculación del “veneno catalanista” –éste era el modo de hablar del padre Ramón Orlandis S.I.–, en el pueblo cristiano de Cataluña. Hoy podemos comprender que de aquel árbol dañado hayan brotado tales frutos corruptores».
(Francisco Canals en su libro La tradición catalana en el siglo XVIII).

Ha caído sobre nosotros con insistencia la que podríamos llamar "evangelización" del europeísmo como máximo imperativo. A las dos europeizaciones, la ilustrada o absolutista, y la liberal, ha sucedido la que podríamos llamar con toda precisión democrático-cristiana.

Este imperativo del europeísmo se impone por encima de cualquier otra consideración. Para que España resulte apta para ser absorbida por Europa, se ha trabajado activamente por introducir en ella el pluralismo religioso e ideológico, y para que desaparezca de sus costumbres y tradiciones familiares el espíritu cristiano que las caracterizaba.
(Francisco Canals, 1968)

«La mentalidad progresista, con instrumentos filosóficos del idealismo romántico, contaminó el sentimiento de amor a la patria de muchos pueblos cristianos, transformándolo en un nacionalismo que ha sido causa frecuente de reducción inmanentista de su propia tradición religiosa» (Francisco Canals Vidal, 1998).

"Se hace urgente que tomemos conciencia del problema de la especialísima relación en que están, en una perspectiva de filosofía de la historia y de la cultura, la Hispanidad y el Occidente. Si antes que Europa existió la Cristiandad Occidental, cabría reconocer que en sus orígenes y en su madurez tuvo lo hispánico papel directivo, y que vista desde sus raíces religiosas, debe más Europa a los grandes dirigentes espirituales y políticos hispanos, que a Federico de Prusia o a Napoleón. Pero es también patente que las tareas europeizantes emprendidas en los pueblos hispánicos a partir del siglo XVIII se presentan como absorción y transforman las minorías dirigentes de España e Hispano-América en proletariado interno de Occidente". (Francisco Canals, 1968)

Página dedicada a Francisco Canals Vidal: http://canals.orlandis.org/

Página web de la revista Cristiandad:  http://cristiandad.orlandis.org/

Espacio para la síntesis doctrinal de Santo Tomás de Aquino realizada por Francisco Canals Vidal.

La obra de Francisco Canals Vidal sobre el conocimiento, según Albero Caturelli