El carisma profético de santa Margarita...Bula de canonización de santa Margarita María Alacoque de mayo de 1920 . La mayor promesa del Sagrado Corazón de Jesús es la de su reinado..Textos.INDEX.

El Corazón de Jesús dibujado por santa Margarita María Alacoque

Santa Margarita María Alacoque

"Un día estando delante del Santísimo Sacramento... me descubrió las maravillas inexplicables de Su Corazón Sagrado… Y me dijo:

«Mi Divino Corazón está tan apasionado de Amor por los hombres y por ti en particular que, no pudiendo ya contener en Sí Mismo las llamas de Su ardiente Caridad, le es preciso comunicarlas por tu medio y manifestarse a todos para enriquecerlos con los preciosos Tesoros que te estoy descubriendo, los cuales contienen las Gracias santificantes y saludables necesarias para separarles del abismo de perdición»" [27 de diciembre de 1673].

"Me hizo ver que el ardiente deseo que tenía de ser amado de los hombres y de apartarlos del camino de perdición donde Satanás los precipita en tropel, le había hecho formar el designio de manifestar su Corazón a los hombres con todos los tesoros de amor, de misericordia, de gracia, de santificación y de salvación que contiene... Pero es preciso honrarlo bajo la figura de ese Corazón de carne, cuya imagen quería que se expusiera...
Esta devoción era como un supremo esfuerzo de su amor, que quería favorecer a los hombres ... para sacarlos del imperio de Satán, que Él pretendía arruinar para colocarnos bajo la dulce libertad del imperio de su amor, el cual quería restablecer en los corazones de todos los que quisieran abrazar esta devoción" [1674].

Explica Santa Margarita:

«Es ésta una devoción que no quiere ser forzada ni violentada. Basta darla a conocer y después dejar al divino Corazón el cuidado de penetrar los corazones que Él mismo ha destinado para Sí con la unción de su gracia. ¡Felices los que sean de este número!»

Jesús a santa Margarita María Alacoque le suplicaba que le queramos:

Le refería Jesús a santa Margarita María - en 1674 - el exceso de su amor a los hombres y que a cambio no recibía de ellos más que ingratitudes:

«Esto, me dijo, me es mucho más sensible que todo lo que sufrí en mi pasión:
»tanto que si me diesen algún retorno de amor,
»yo estimaría en poco todo lo que hice por ellos, y querría, si ello se pudiera, hacer aún más;
»pero no tienen para corresponder a todos mis desvelos por procurar su bien, más que frialdad y rechazo».
(Autobiografía, Cap. V. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 118).
(Bougaud: Histoire de la Bienheureuse Marguerite-Marie, pág. 243).

Y que tengamos compasión de Él y participemos en su dolor

A principios de enero de 1681 se presentó Jesús ante santa Margarita María Alacoque cargado con una cruz, cubierto de heridas, y chorreando sangre, mientras decía la divina víctima con voz dolorosamente triste:

«¿No habrá quien tenga piedad de Mí, y quiera compartir y tener parte en mi dolor, en el lastimoso estado en que me ponen los pecadores, sobre todo actualmente»
( P. A. Hamon, S.I.: Vida de la beata Margarita María. Ed. Subirana, 1916, pág 253).

Jesús a santa Margarita María se le quejaba de que nadie le da descanso en su dolor:

"Se me presentó en figura de Ecce Homo, todo desgarrado y desfigurado, y me dijo:
«No he hallado a nadie que haya querido darme un lugar de descanso en este estado de sufrimiento y de dolor»".
(Fragmentos autobiográficos, V. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 198).

Y se le quejaba de que nadie se esfuerce en apagar su sed de ser amado en el Santísimo Sacramento

«Tengo sed, pero una sed tan ardiente de ser amado de los hombres en el Santísimo Sacramento, que esta sed me consume; y no hallo nadie que se esfuerce, según mi deseo, en apagármela, correspondiendo de alguna manera a mi amor».
(Carta 133, cuarta de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 3 de noviembre de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 464).

Estas palabras de Nuestro Señor están recogidas en la Bula de canonización de Santa Margarita María por Benedicto XV en 1920, como percibidas por ella en 1674:

«Siti excrucior, ut in sanctissimo Sacramento me homines colant: at nullus fere mortalis inventus est, qui restinguere sitim meam conetur et amori meo respondere».

«Me atormenta la sed de ser honrado por los hombres en el Santísimo Sacramento; mas casi ningún mortal se ha encontrado que se esfuerce en apagar mi sed y en responder a mi amor».
(La Bula de canonización en: AAS 1920, págs. 486-514,
http://www.vatican.va/archive/aas/documents/AAS-12-1920-ocr.pdf)
(La traducción en el libro de Hilario Marín, S. I.: Los Papas y el Sagrado Corazón de Jesús, 1961, pág. 385).

«Reinará por fin el divino Corazón, a pesar de los que a ello quieran oponerse. Satanás quedará confundido con todos sus partidarios. ¡Dichosos aquellos de quienes será servido para establecer su imperio! Paréceme que Él es semejante a un rey que no piensa en dar sus recompensas mientras va haciendo sus conquistas y triunfando de sus enemigos, pero sí cuando reine victorioso en su trono. El adorable Corazón de Jesús quiere establecer su reinado de amor en todos los corazones y destruir y arruinar el de Satanás». (Carta de Santa Margarita de 1690).

"Yo creo que se cumplirán aquellas palabras que hacía oír de continuo al oído del corazón de su indigna esclava entre las dificultades y oposiciones que había al principio de esta Devoción: 
«Reinaré a pesar de Mis enemigos y de cuantos se opongan a ello»”.
(Carta 131, segunda de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I., 10 de agosto de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 439).

 

«Él me fortificaba con estas palabras, que oía yo en lo más íntimo de mi corazón con un regocijo inconcebible: “¡Reinaré, a pesar de mis enemigos y de todos los que a ello quieran oponerse!”» (Otra carta de Santa Margarita al Padre Croisset).

“Nada temas, Yo reinaré a pesar de Mis enemigos y de todos aquellos que quieran oponerse
(Santa Margarita María Alacoque: Autobiografía, 92).

"Es preciso que amemos a este Sagrado Corazón con todas nuestras fuerzas... Él establecerá su imperio; y reinará a pesar de todos sus enemigos y de la oposición que se le haga".
(Carta nº 88. A la Madre Saumaise, 6 de junio de 1688. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 353).

"Espero que el Divino Corazón reine a pesar de Satanás y de cuantos se opongan".
(Carta nº 106. A la Hermana La Barge, del 21 de agosto de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 391).

 

Jesucristo le dijo a Santa Margarita María Alacoque sobre la oración en el huerto de Getsemaní:

Aquí es donde sufrí interiormente más que en todo el resto de mi pasión, al sentirme totalmente abandonado por el cielo y la tierra, cargado con todos los pecados de los hombres… Y para unirte a mí, en la humilde oración que presentarás a mi Padre en medio de todas las angustias, te levantarás entre las once y la medianoche para postrarte durante una hora, conmigo…”

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Acte de consécration au Sacré Coeur de Jésus de Ste Marguerite-Marie.

Je donne et consacre au Sacré Cœeur de Notre Seigneur Jésus-Christ ma personne et ma vie, mes actions, peines et souffrances, pour ne plus vouloir me servir d'aucune partie de mon être que pour l’honorer, aimer et glorifier. C'est ici ma volonté irrévocable que d'être tout à Lui et faire tout pour son amour, en renonçant de tout mon cœur à tout ce qui pourrait Lui déplaire.
Je vous prends donc, ô Sacré Cœur, pour l'unique objet de mon amour, le protecteur de ma vie, l'assurance de mon salut, le remède de ma fragilité et de mon inconstance, le réparateur de tous les défauts de ma vie et mon asile assuré à l'heure de ma mort.

Soyez donc, ô Cœeur de bonté ! ma justification envers Dieu le Père et détournez de moi les traits de sa juste colère. O Cœeur d'amour ! je mets toute ma confiance en vous, car je crains tout de ma malice et de ma faiblesse, mais j'espère tout de votre bonté.

Consumez donc en moi tout ce qui vous peut déplaire ou résister ! Que votre pur amour vous imprime si avant dans mon cœur que jamais je ne vous puisse oublier, ni être séparée de vous que je conjure, par toutes vos bontés, que mon nom soit écrit en vous, puisque je veux faire consister tout mon bonheur et toute ma gloire à vivre et à mourir en qualité de votre esclave.
Ainsi soit-il.

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"Nunca debe, quien al cielo aspira, buscar otro camino que la cruz"
(Autobiografía, 5. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 449, pág. 122).

"Querer amar a Dios sin sufrir por su amor, no es más que una ilusión".
(Carta nº 108. A la Hermana Joly, del 28 de agosto de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 397).

"Él vale diez millones de veces más que todos sus dones, los cuales no pueden ser considerados más que con relación a su amor".
(Carta 132, tercera de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 15 de septiembre de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 449).

"La santidad de Dios no puede sufrir la menor mancha en un alma que conversa con Él. Esta santidad es como un fuego devorador que penetra y consume hasta la médula de los huesos y exterminaría mil veces a los pecadores si esta amorosa misericordia no se pusiera de por medio; pues es inexorable".
(Carta 132, tercera de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 15 de septiembre de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 449-450).

"Dios es mi todo, y todo, fuera de Él, es nada para mí".

El Corazón de Jesús tanto cuidado tendrá de vosotros cuanto os confiéis y abandonéis a Él.

Cuando no miramos más que a Dios, ni buscamos otra cosa que su divina gloria, no hay nada que temer.

En la voluntad de Dios encuentra su paz nuestro corazón, y el alma su alegría y su descanso.

Todas las más amargas amarguras no son más que dulzura en este adorable Corazón, donde todo se trueca en amor.

Es preciso darlo todo para tenerlo todo; el amor divino no sufre mezcla de cosa alguna.

Es bueno caminar por la fuerza de su Amor en sentido contrario a nuestras inclinaciones, sin otro placer ni contento sino el de no tener ninguno.

Las cruces, desprecios, dolores y aflicciones son los verdaderos tesoros de los amantes de Jesucristo crucificado.

El mayor bien que podemos tener en esta vida es la conformidad con Jesucristo en sus padecimientos.

Ámalo con todas tus fuerzas, piensa siempre en Él, deja que Él haga contigo y para ti todo lo que Él desee, no ansíes nada más.

Solo el corazón humilde puede entrar en el Sagrado Corazón de Jesús, conversar con Él, amarle y ser amado de Él.

Solo en el total desasimiento de ti mismo y de todo lo que no es Dios hallarás la verdadera paz y dicha perfecta, porque no teniendo nada, lo hallarás todo en el Sagrado Corazón de Jesús.

Sé pobre de todo, y el Corazón de Jesús te enriquecerá.

Olvídate de ti mismo y entrégate a Él, y Él tendrá cuenta y cuidado de ti.

No puedo decirte más sino que el anonadamiento de ti mismo te elevará a la unión del Soberano Bien.

Olvidándote, lo poseerás, y abandonándote a Él, Él te poseerá.

No hay cosa que tanto me contente, como la reserva que guardó tan exactamente en el discurso de la pasión. A imitación suya, no abramos la boca sino para orar por los que nos afligen y maltratan.

Cuando te levantes, entra en el Sagrado Corazón de Jesús y conságrale tu cuerpo, tu alma, tu corazón y tu ser por completo, para solamente vivir por su amor y gloria.

Puedo ver, tan claro como el día, que una vida que no tiene el amor de Jesucristo vive la más grande miseria.

Aplíquense a amar y sufrir amando. Cuando adquirimos la perfecta sabiduría, entonces haremos todo lo que Dios desea de nosotros.

Nuestro corazón es tan pequeño, que no caben en él dos amores; y habiendo sido creado sólo para el divino, no puede tener descanso cuando se halla con otro.

Basta amar al Santo de los Santos, para llegar a ser santos.

Anda despacio, procurando adaptar tu vida interior y exterior al modelo de la humilde mansedumbre del Corazón de Jesús.

Este divino Corazón es pura dulzura, humildad y paciencia, por lo tanto, debemos esperar... El sabe cuándo actuar.

El Corazón de Jesús es un tesoro oculto e infinito que no desea más que manifestarse a nosotros.

Yo vil y miserable criatura, prometo a mi Dios someterme y sacrificarme a todo lo que pida de mi; inmolando mi corazón al cumplimiento de todo lo que sea de su agrado, sin reserva de otro interés más que de su mayor Gloria y puro amor, al cual consagro y entrego todo mi ser y todos mis momentos.

Nada quiero sino tu Amor y tu Cruz, y esto me basta para ser Buena Religiosa, que es lo que deseo.
 
Recuerda que la perfección consiste en conformar la vida y las acciones totalmente a las virtudes sagradas del Corazón de Jesús, especialmente su paciencia, su mansedumbre, su humildad y su caridad. Como resultado, nuestra vida interior y exterior llega a ser una imagen viva de El.

Pienso que aquel gran deseo de nuestro Señor de que su Sagrado Corazón sea honrado con un culto especial tiende a que se renueven en nuestras almas los efectos de la redención. El Sagrado Corazón, en efecto, es una fuente inagotable, que no desea otra cosa que derramarse en el corazón de los humildes, para que estén libres y dispuestos a gastar la propia vida según su beneplácito.

Este Corazón divino es un abismo de todos los bienes, en el que todos los pobres necesitan sumergir sus indigencias: es un abismo de gozo, en el que hay que sumergir todas nuestras tristezas, es un abismo de humildad contra nuestra ineptitud, es un abismo de misericordia para los desdichados y es un abismo de amor, en el que debe ser sumergida toda nuestra indigencia.

Si nadas en un mar de distracciones, ponlas en el fondo de tranquilidad del Sagrado Corazón, que te alcanzará una victoria segura.

La cruz es en este mundo el patrimonio de los escogidos.
Siempre que te suceda algo penoso, aflictivo, injurioso, di a ti mismo: Acepta lo que te manda el Sagrado Corazón de Jesucristo para unirte a sí.

Por encima de todo, conserva la paz del corazón, que es el mayor tesoro. Para conservarla, nada ayuda tanto como el renunciar a la propia voluntad y poner la voluntad del Corazón divino en lugar de la nuestra, de manera que sea ella la que haga en lugar nuestro todo lo que contribuye a su gloria, y nosotros, llenos de gozo, nos sometamos a él y confiemos en él totalmente.

¿Quieren saber ahora, hermanos muy amados, lo que hizo Jesús conmigo para adaptarme a la misión que había de confiarme?.. Me inspiró, al mismo tiempo que una sed abrasadora de inmolarme, la capacidad divina de sufrir..., de vivir muriendo de amor para hacer conocer y amar al Amor que no es Amado.

Acérquense al Tabernáculo del Rey de amor...vengan, llevándole gozosos, como ofrenda de apostolado, las dolencias.

Ofrézcanle como rico tesoro las flaquezas dolorosas de la salud quebrantada.

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Promesas del Sagrado Corazón de Jesús en la carta 141 "a su director", transmitida por el P. Croiset.
(Carta 141, "a su director", transmitida por el P. Croiset S. I. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 495-496).

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Las grandes revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús a santa Margarita María Alacoque 1673-1675

El 27 de diciembre de 1673 ocurrió la primera de las grandes revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús a santa Margarita María Alacoque. Estando ella ante el Santísimo, le dijo Jesús: 

«Mi divino Corazón está tan apasionado de amor por los hombres, y por ti en particular, que no pudiendo ya contener en sí mismo las llamas de su caridad ardiente, le es preciso comunicarlas por tu medio y manifestarse a todos para enriquecerlos con los preciosos tesoros que te descubro, los cuales contienen las gracias santificantes y saludables necesarias para separarles del abismo de perdición».
(Autobiografía, Cap. IV. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 115).

En la segunda de las grandes revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús, que debió ocurrir en un primer viernes de mes del año 1674, dice Margarita María:

"Me hizo ver que el ardiente deseo que tenía de ser amado por los hombres y de apartarlos del camino de la perdición, donde los precipita Satanás en tropel, le había hecho formar el designio de manifestar su Corazón a los hombres para sacarlos del imperio de Satán, que Él pretendía arruinar, para colocarnos bajo la dulce libertad del imperio de su amor".
(Carta 133, cuarta de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 3 de noviembre de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 460-461).

En la tercera de las grandes revelaciones, el primer viernes de junio, de 1674, Jesús le confía a Margarita María lo que su Sagrado Corazón quiere de ella y de todos:

En la cuarta de las grandes revelaciones, en la octava del Corpus Christi, entre el 13 y el 20 de junio de 1675; le dijo Jesús: 

«He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres, hasta agotarse y consumirse para demostrarles Su Amor,
»y en reconocimiento no recibo de la mayor parte más que ingratitud, por la frialdad y desprecio con que Me tratan en este Sacramento del Amor.
»Pero lo que más Me duele es que sean corazones consagrados a Mí los que así Me tratan.
»Por eso te pido, que sea dedicado el primer viernes, después de la octava del Corpus, a celebrar una Fiesta especial para honrar Mi Corazón,
»comulgando ese día y reparando, a fin de expiar las injurias que he recibido durante el tiempo que he estado expuesto en los altares».

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Revelaciones 1673-1675

Primera de las grandes revelaciones. 27 de diciembre de 1673

"Un día, estando delante del Santísimo Sacramento, me encontré toda penetrada por esta divina presencia, y me abandoné a este Espíritu, entregando mi corazón a la fuerza de su amor. Me hizo reposar por muy largo tiempo sobre su pecho divino, en el cual me descubrió las maravillasde su amor y los secretos inexplicables de su Corazón Sagrado… Él me dijo:

«Mi divino Corazón está tan apasionado de amor por los hombres, y por ti en particular, que no pudiendo ya contener en sí mismo las llamas de su caridad ardiente, le es preciso comunicarlas por tu medio y manifestarse a todos para enriquecerlos con los preciosos tesoros que te descubro, los cuales contienen las gracias santificantes y saludables necesarias para separarles del abismo de perdición»".
(Autobiografía, Cap. IV. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 115).

 

Segunda de las grandes revelaciones, que debió ocurrir en un primer viernes de mes del año 1674, según el P. Hamon.
Así le refiere santa Margarita María al P. Croiset esta segunda de las grandes revelaciones:

Se me presentó el Corazón Divino como en un trono de llamas, más ardiente que el sol y transparente como un cristal con su adorable llaga. Estaba rodeado de una corona de espinas, que simbolizaba las punzadas que nuestros pecados le inferían; y una cruz encima significaba que desde el primer instante de su Encarnación, es decir, desde que fue formado este Sagrado Corazón, fue implantada en Él la cruz. Desde aquellos primeros momentos, se vio lleno de todas las amarguras que debían causarle las humillaciones, pobreza, dolor y desprecio que la Sagrada Humanidad debía sufrir durante todo el curso de su vida y de su sagrada Pasión.

Me hizo ver, —continúa Margarita María—, que el ardiente deseo que tenía de ser amado por los hombres y de apartarlos del camino de la perdición, adonde los precipita Satanás en tropel, le había hecho formar el designio de manifestar su Corazón a los hombres, con todos los tesoros de amor, de misericordia, de gracia, de santificación y de salvación que contiene. A todos aquellos que quisieren tributarle y procurarle todo el amor, el honor y la gloria que esté en su poder, los enriquecerá con abundancia y profusión con esos divinos tesoros del Corazón de Dios que es la fuente de ellos.

Pero es preciso honrarle bajo la figura de ese Corazón de Carne, cuya imagen quería que se expusiera y que llevara yo sobre mi corazón, para grabar en él su amor y llenarlo de todos los dones de que Él estaba lleno, y destruir todos sus movimientos desarreglados. 
Me aseguró que tiene singular placer en ser honrado bajo la figura de este Corazón de carne cuya imagen quería que se expusiera en público a fin de mover por este medio el corazón insensible de los hombres, añadió.
Me prometió que derramaría en abundancia todos los dones, de que está lleno, sobre el corazón de todos los que le honren.
Y dondequiera que esta imagen fuere expuesta para ser honrada, derramaría sus gracias y bendiciones.

Esta devoción era como un supremo esfuerzo de su amor, que quería favorecer a los hombres en estos últimos tiempos con esta redención amorosa, para sacarlos del imperio de Satán, que Él pretendía arruinar, para colocarnos bajo la dulce libertad del imperio de su amor, que quería restablecer en los corazones de todos los que quisieran abrazar esta devoción.
(Carta 133, cuarta de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 3 de noviembre de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 460-461).

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Tercera de las grandes revelaciones. Probablemente el primer viernes de junio, del mismo año 1674 de la segunda gran revelación.
Jesús le confía lo que su Sagrado Corazón quiere de ella y de todos:

"Me dijo que todas las noches del jueves al viernes me levantase a la hora que Él me señalaría para rezar cinco Pater y cinco Avemarías postrada en tierra haciendo cinco actos de adoración que Él me había enseñado, para rendirle homenaje en la extrema agonía que Él sufrió la noche de su Pasión".
(Fragmentos autobiográficos, IV. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 195).

"Una vez entre otras, —escribe Santa Margarita en su Autobiografía, V—, estando expuesto el Santísimo Sacramento, después de sentirme completamente retirada al interior de mí misma por un recogimiento extraordinario de todos mis sentidos y potencias, se me presentó Jesucristo, mi Divino Maestro, todo radiante de gloria, con sus cinco llagas, que brillaban como cinco soles; y por todas partes salían llamas de su sagrada humanidad, especialmente de su adorable pecho, el cual parecía un horno encendido. Abrióse éste y me descubrió su amantísimo y amabilísimo Corazón, que era la viva fuente de estas llamas.

"Entonces fue cuando me descubrió las maravillas inexplicables de su puro amor y el exceso a que le había conducido el amor a los hombres, de los cuales no recibía sino ingratitudes y desprecios.

«Lo que me es mucho más sensible, me dijo,  que todo lo que sufrí en mi pasión, tanto que si me me correspondiesen con algo de amor, estimaría poco todo lo que hice por ellos y, querría, si fuese posible, hacer aún más, pero sólo tienen frialdades y desaires para todos mis afanes. Tú al menos dame el gusto de suplir su ingratitud tanto como puedas».

"Y como yo le manifestase mi impotencia, me respondió:

«Toma, ahí tienes con qué suplir todo cuanto te falta».

"Y al mismo tiempo se abrió aquel Divino Corazón y salió de Él una Llama tan ardiente que creí ser consumida, pues quedé toda penetrada por ella y ya no podía soportarla, cuando le rogué que tuviera compasión de mi flaqueza.

«Yo seré tu fuerza, —me dijo—, nada temas, pero has de estar atenta a mi voz y a cuanto te pido para disponerte al cumplimiento de mis designios.

»Primeramente, me recibirás sacramentado siempre que te lo permita la obediencia, sean cuales fueren las mortificaciones y humillaciones que que vengan sobre ti, las cuales debes recibir por mi amor.

»Comulgarás, además, todos los primeros viernes de cada mes. Y todas las noches del jueves al viernes te haré particípe de la tristeza mortal que tuve que sufrir en el Huerto de los Olivos. Esta tristeza te reducirá, sin que tú puedas comprenderlo, a una especie de agonía más dura de soportar que la muerte. Y a fin de acompañarme en la humilde oración que hice entonces a mi Padre, en medio de todas mis angustias, te levantarás entre once y doce de la noche, para postrarte conmigo durante una hora con el rostro en tierra, ya para calmar la cólera divina, pidiendo misericordia por los pecadores, ya para dulcificar en algún modo la amargura que sentí en el abandono de mis apóstoles, la cual me obligó a reprocharles que no hubiesen podido velar una hora Conmigo, y durante esta hora harás lo que yo te enseñe.

»Pero oye, hija mía, no creas a la ligera a todo espíritu, ni te fíes, porque Satanás está rabiando por engañarte. Por eso, no hagas nada sin permiso de los que te guían, a fin de que, contando con la autoridad de la obediencia, él no pueda engañarte, ya que no tiene poder alguno sobre los obedientes».
(Autobiografía, cap. V. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Págs. 117-118
Y Bougaud, Histoire de la bienheureuse Marguerite Marie, paris, 1900, pp. 243-245).

Cuarta de las grandes revelaciones. Sucedió dentro de la octava del Corpus Christi del año 1675, o sea entre el 13 y el 20 de junio; probablemente el 16 de junio de 1675.

Relata Margarita:

"Estando una vez en presencia del Santísimo Sacramento, un día de su octava (probablemente el 16 de junio de 1675), recibí de Dios gracias excesivas de su amor, y sintiéndome movida del deseo de corresponderle en algo y rendirle amor por amor, me dijo:

«No puedes darme mayor prueba que la de hacer lo que Yo tantas veces te he pedido».

Entonces, descubriendo Su Divino Corazón me dijo:

«He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres, y que nada ha perdonado, hasta agotarse y consumirse para demostrarles su amor,
»y en reconocimiento no recibo de la mayor parte sino ingratitud, ya por sus irreverencias y sacrilegios, ya por la frialdad y desprecio con que me tratan en este Sacramento del amor.
»Pero lo que me es aún mucho más sensible es que son corazones que me están consagrados los que así me tratan.
»Por eso te pido, que sea dedicado el primer viernes, después de la octava del Corpus, a celebrar una fiesta especial para honrar Mi Corazón,
»comulgando ese día y reparando su honor por medio de un respetuoso ofrecimiento, a fin de expiar las injurias que ha recibido durante el tiempo que ha estado expuesto en los altares.
»También te prometo que mi Corazón se dilatará para derramar en abundancia las influencias de su divino amor sobre quienes le rindan este honor y procuren que se le tribute»".
(Autobiografía, cap. VII. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 142).

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Promesa de los Nueve Primeros Viernes

“Un viernes, en la sagrada comunión, me dijo estas Palabras: 
«Te prometo, en la excesiva Misericordia de Mi Corazón, que Su Amor Omnipotente concederá a todos los que comulguen Nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la Gracia de la penitencia final; no morirán en Mi desgracia y sin haber recibido los Sacramentos; Mi divino Corazón será su Asilo seguro en el último momento»”.
 
(Carta de Santa Margarita a la Madre Saumaise, de Mayo de 1688).

También está en la .Bula de canonización por Benedicto XV de santa Margarita María Alacoque de 13 de mayo de 1920 .

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Las propuestas a los reyes en general y las famosas promesas al rey de Francia condicionadas a su consagración al Sagrado Corazón:

“Me parece que este Divino Corazón desea entrar con pompa y magnificencia en las casas de los príncipes y reyes para ser en ellas tan honrado, cuanto fue ultrajado y despreciado y humillado en Su Pasión He aquí las Palabras que oí referentes a nuestro rey:

«Haz saber al hijo mayor de Mi Sagrado Corazón, que así como se obtuvo su nacimiento temporal por la devoción a los méritos de Mi Sagrada Infancia, así alcanzará su nacimiento a la gracia y a la gloria eterna por la consagración que haga de su persona a Mi Corazón adorable, que quiere alcanzar victoria sobre el suyo y, por su medio, sobre los de los grandes de la Tierra». 
(Carta a la Madre Saumaise, de junio de 1689).

“Quiere establecer Su Imperio en la corte de nuestro gran monarca, de quien desea servirse para la ejecución de este Designio que tendrá lugar del modo siguiente:
Debe hacer un edificio, donde se coloque el cuadro de este Divino Corazón para recibir en él la Consagración y homenajes del rey y de toda la corte.
Además, este Divino Corazón quiere ser el protector y defensor de su sagrada persona, contra todos sus enemigos visibles e invisibles, de los cuales quiere defenderle, y asegurar su salvación por este medio; por lo cual le ha escogido como a su fiel amigo, a fin de que consiga autorización de la Sede apostólica para que se pueda celebrar la Misa en Su honor, y obtenga al mismo tiempo los otros privilegios que han de acompañar a esta Devoción del Sagrado Corazón, por medio de la cual quiere concederle a él los tesoros de Sus Gracias, de santificación y de salvación, derramando abundantemente Sus Bendiciones sobre todas sus empresas, que hará prosperar para gloria Suya, dando feliz éxito a sus ejércitos, y victoria contra la malicia de sus enemigos. Dichoso él si se aficiona a esta Devoción, que le conseguirá un reino eterno de honor y de gloria en el Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo”. 
(Carta a la Madre Saumaise, del 28 de agosto de 1689).

“El Corazón de Jesús tiene un gran deseo de que esta Devoción entre en los palacios de los reyes y príncipes de la tierra, a fin de que allí reciba tanto placer, siendo amado y honrado de los grandes, como grandes fueron las amarguras y angustias que experimentó cuando en Su Pasión fue tan despreciado, ultrajado y humillado.
Y esta devoción serviría de gran protección a la persona de nuestro rey (el de Francia)”. 
(Carta de Santa Margarita al padre Croiset, del 15 de septiembre de 1689).  

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Jesús le dijo a santa Margarita María:

«Tengo sed, pero una sed tan ardiente de ser amado por los hombres en el Santísimo Sacramento, que esta sed me consume y no hallo a nadie que se esfuerce según mi deseo en apagármela, correspondiendo de alguna manera a mi amor».
(Carta 133, cuarta de Aviñón, al Padre Juan Croiset, S. I. del 3 de noviembre de 1689. Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948. Pág. 464).

«Hija mía, tu deseo de recibirme ha penetrado tan dentro de mi Corazón que, si no hubiese instituido este Sacramento de amor, lo instituiría ahora para hacerme tu alimento. Me agrada tanto que deseen recibirme que, todas las veces que el corazón forma este deseo, otras tantas lo miro amorosamente para atraerle a mí».

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Santa Margarita María Alacoque: Autobiografía. Traducción española en Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948.

Vida de santa Margarita María en sus propias palabras, traducción inglesa: https://web.archive.org/web/20110717225838/http://sacredheart.vndv.com/sacred2.htm

Gauthey, Mgr, archevêque de Besançon
Vie et Oeuvres de sainte Marguerite-Marie Alacoque. T. I. Vie. - T. 2. Oeuvres. T. 3. Documents.
3 volumes in-8°. T. 1, 650 p. ; t. 2, 862 p. ; t. 3, 831 p. [65].
Nouvelle édition authentique, publiée par le monastère de la Visitation de Paray-le-Monial, d'après la troisième édition qui avait été totalement refondue et notablement augmentée par Mgr Gauthey, archevêque de Besançon
Gigord, éditeur 1920

Mons. Gauthey: Vida y Obras de Santa Margarita María Alacoque. Traducción española del Primer Monasterio de la Visitación. Madrid. 1921. [Incluye la Bula de canonización de 1920, de Benedicto XV, y su traducción].

A. Hamon, S.I.: Vida de la beata Margarita María. Traducción española, Ed. Subirana, 1916

Mons. Bougaud: Histoire de la Bienheureuse Marguerite-Marie

Vida y obras de Santa Margarita María Alacoque publicadas por J. Mª Sáenz de Tejada, S. I. 2ª ed, 1948.

Otra fuente: https://aparicionesdejesusymaria.blog/2016/10/17/santa-margarita-ma-alacoque-revelaciones-del-corazon-de-jesus/